Melissa Mejía
Biografía
Nació el 1 de septiembre de 1979 en Santo Domingo, República Dominicana, donde aún vive y trabaja en su estudio.
Fue una niña inquieta y su madre le decía a menudo que nunca olvidará la expresión de fascinación de su cara cuando le puso un lápiz en la mano y empezó a garabatear líneas en un papel. Decía que era lo único que la mantenía tranquila.
Es autodidacta en dibujo. Practicó haciendo retratos cuando posaban para ella, y también copiaba cosas de libros, revistas, películas y de la naturaleza.
15 años, tras unas breves clases de pintura con un artista dominicano, vendía retratos, bodegones y paisajes. Por otra parte, también pintaba cosas que la inspiraban y confeccionaba su propia ropa.
Como nunca dejó de crear, se dio cuenta de que se sentía emocionalmente dividida entre las cosas que realmente la inspiraban y las que podía vender. Encontrar la libertad de poder unificar las dos y hacerlo con su propia voz. Quería ser artista y quería que fuera su profesión. Sentía que necesitaba orientación para lograrlo y pensó que podría conseguirla en una escuela de arte, pero la desanimaron a ir porque se consideraba en aquel entonces una profesión inestable e inadecuada para ganarse la vida decentemente. Además, de los tabúes sobre el sexo y las drogas que rodean las escuelas de arte y la educación muy moral de donde proviene.
Tuvo que cambiar varias veces de carrera durante la universidad, trabajar mucho y perseverar para ganarse el sustento y el apoyo de su familia, para finalmente ir a la Escuela de Arte a los 23 años.
Durante los dos años en la Escuela tuvo una profunda conexión con su trabajo a través de autorretratos y fue el punto de partida del estilo que he estado desarrollando desde
entonces.
En 2005 se graduó con honores en Bellas Artes e Ilustración de Altos el Chavón, Escuela de Diseño. Nunca ha dejado de trabajar en el desarrollo de su propio estilo, que está en constante evolución. Ha trabajado con varias galerías de arte internacionales y ha participado en numerosas colectivas y ferias de arte. La única vez que dejó de crear fue cuando luchó contra el abuso de sustancias a finales de los veinte y principios de los treinta. Fue una época muy triste para ella porque, entre otras pérdidas, perdió la conexión consigo misma y con su trabajo, no podía pintar..
En 2015 se decidió por una vida de sobriedad y los años transcurridos desde entonces han sido como una cápsula de todo su proceso vital como artista. Luchó los primeros años de su recuperación y debido a toda la ansiedad que estaba procesando le era difícil sostener un pincel durante más de unos minutos. Una vez más, persistió y logró integrar sus experiencias vitales.